Soledad, aquí están mis credenciales



Así comienza la letra de una canción de Jorge Drexler...y continúa "propongo que tu y yo nos vayamos conociendo", hace tiempo que tenía ganas de escribir sobre la soledad y al escuchar esta canción después de un tiempo reaparecieron en mí estas ganas y les hice caso. Así aquí estoy escribiendo.

"Soledad, aquí están mis credenciales", aquí me muestro ante ti, me entrego a tu existencia y te reconozco con el miedo que esta actitud y decisión conlleva. Esto es lo que para mí esta letra expresa, y este encuentro representa uno de los momentos de mayor oportunidad y de mayor trascendencia e importancia en la vida de una persona. Es justo en este Encuentro donde se puede atisbar cuál es el verdadero significado del concepto desarrollado por la psicología del "Conocimiento de Uno Mismo".

Está claro que que la relación con el sentimiento de soledad no es fácil. Suele ser una relación desconocida que generalmente se vive con miedo, angustia o dolor. Cuando todos los recursos se agotan para evitar este sentimiento; cuando ya no es es centro de nuestra vida la pareja, tanto por su ausencia como por su presencia; cuando ya no son los hijos, cuando ya no es la familia o el trabajo. Cuando se deja de anteponer el entorno sólo queda el encuentro con una Nada y ante ella una sola posibilidad, girar la mirada hacia nosotros mismos, pasar el puente de estar fuera de Uno con la atención puesta en el exterior hacia la restauración de un encuentro profundo con nuestras entrañas y así ver qué partes de nosotros abandonamos y dejamos en soledad.
Para que se genere este encuentro no es necesario pasar por una crisis de ruptura de la pareja, mudanzas a otra sitio del planeta, por sentimientos de carencia de un entorno social o fallecimiento de un ser querido. Aunque estas situaciones nos remiten al estado de soledad, ésta puede tocar nuestra puerta aún en situaciones en la que nuestra vida esté cubierta a nivel afectivo con la cercanía de las personas que amamos, con un trabajo deseado y satisfactorio, con una vida "plena".

Cuando le damos la cara al estado de soledad se abre el telón de nuestra alma, y en ella se encuentran luchas internas que llevan toda una vida disputándose, por ejemplo, entre nuestros deseos y miedos. Toman protagonismos los agujeros de la personalidad, carencias, situaciones inconclusas, todos los llantos no llorados, los gritos no expresados, las necesidades no cubiertas, los deseos no permitidos.
El miedo a la soledad y la sensación de separación con el mundo se anestesian con mecanismos de defensa emocionales, corporales, congnitivos y relacionales. Por ejemplo, generando relaciones personales adictivas, trabajando de una forma alienada, con la búsqueda de admiración, con las drogas, o persecución de un amor incondicional, con el poder, a través del dinero como fin en sí mismo...

Para muchas personas la soledad puede ser un dragón dormido al cual se le teme y por ello se le ignora u olvida. Despertándolo nos despertamos. Nos encontraremos con él y con su Fuerza que es la Nuestra. Quien se enfrenta valientemente al Dragón despierta a la vida. Cuando asumimos el riesgo de ir más allá de la soledad personal nos dejamos atravesar por ella, nos responsabilizamos de quienes somos. Se asume el Dragón Interno y como consecuencia se clarifica nuestra Unidad interior y con resto de personas.
A través de este movimiento, la soledad que angustia se convierte en un estado de profunda intimidad con Uno y con "El Otro". Ya no se padece, se disfruta. Esta comunión Interna es "Volver a Casa", en el único sitio donde podemos Ser. La soledad es entonces la Fuente en la cual nos bañamos de Nosotros Mismos, en la cual Recuperamos nuestro Auténtico Ser.

Pero, ¿cuáles pueden ser esas guerras internas? ¿Cómo se viven en el día a día? ¿qué partes de nuestra personalidad dejamos abandonadas? Uno de los combates interiores más usuales, al que nos enfrentamos día a día, es el del encuentro con nuestras necesidades y deseos auténticos, sean éstos más cotidianos o no (una de las preguntas que suelo hacer a mis paciente es "¿cuándo sientes ganas de orinar vas al inodoro en ese momento o te aguantas?). Claro está que las necesidades del cuerpo son básicas y orgánicas. La relación que tengamos con ellas nos deja abierto el mapa con claridad de si esta escucha y respeto interno está presente o no en el plano afectivo emocional, intelectual e instintivo, cabría el reconocimiento entonces que el sentimiento de soledad no es más que el Grito de partes de nosotros mismos alienadas que esperan ser reconocidas . El contacto que tengamos con nuestros impulsos e instintos nos delatará cuál es el sentimiento Interno de Unidad, si la soledad es un Temor o es un Encuentro. La escucha a nuestras necesidades orgánicas, afectivas, intelectuales, espirituales es el puente que une el camino desde la soledad hacia la Intimidad Gozosa.

Pasar este Puente nos abre el mundo de las relaciones personales sanas y honestas en las cuales se va hacia al encuentro con las manos colmadas sin esperar que otra personas sacie nuestros vacíos. Así podemos recibir también, de Persona a Persona. Así el Bienestar deja de ser una meta a alcanzar y pasa a ser una realidad.

Thomas Mann dijo lo siguiente: "La introspección es el primer paso hacia la transformación, y yo entiendo que, tras conocerse a sí mismo, nadie puede seguir siendo el mismo." No hay introspección posible sin el encuentro con el vacío interno, con la Nada y Soledad.

Para finalizar voy a transcribir un texto de Norberto Levy acerca de la soledad:
"Una base que ayuda a hacer habitable y grata la soledad es poder darle un sentido a la propia vida. Darle un sentido quiere decir inscribirla en algo más vasto, ya sea la idea de Dios, el Amor, algo que amo más que a mi propia vida, una causa que apasiona y que continúa luego que yo muera, que puede ser tanto un trabajo comunitario o tareas de jardinería. Aquí no importa tanto la magnitud de la tarea sino la actitud con la que se realiza. Todo esto es lo que habitualmente llamamos la dimensión trascendente de la vida. Esa conexión da un sentido de pertenencia, de compañía que respalda y acompaña poderosamente en los momentos de soledad más o menos prolongados que uno pueda vivir.

Una vez le preguntaron al maestro Atahualpa Yupanqui qué pensaba de las coplas anónimas, que pueblos enteros cantan sin saber el nombre del autor. Y él respondió que la vida premia al verdadero artista con el anonimato porque si bien nadie recordará su nombre, ninguna tumba encerrará su canto. A mí me impactó mucho esa respuesta porque muestra el amor a la obra más allá del propio nombre y apellido. Esa es la esencia del trascenderse a sí mismo y sentirse parte del movimiento más vasto que lo incluye y traspasa. Cuando se alcanza esta vivencia de la soledad personal ya no es algo que nos haga sentir aislado o desamparados."


4 comentarios:

rosa legarra dijo...

Hola Yamila.Gracias.Hacía mucho,mucho tiempo que no leía algo que me impactase tanto, que expresase exactamente lo que siento y pienso, con tan hermosas palabras, claro y conciso.
Muchas gracias.Todo un regalo.
Un abrazo
Rosa

Yamila Yaquino Ouviña dijo...

Hola Rosa;

Muchas gracias por tu comentario.Me alegra leer que el texto es claro y conciso,una de mis dudas al escribir es si el texto tendrá esa claridad.
Un abrazo;
Yamila.

Anónimo dijo...

buenismoooooooo yami,esta muy claro ,me encanta,al pan pan y al vino vino,un placer leer tods los artculus siempre !!!
besossssssssssssssssssssssss
Flor

www.flornori.blogspot.com

Anónimo dijo...

Mi comentario llegará un poco tarde porque acabo de descubrirte pero quiero decirte que hay hecho un trabajo magnífico y sobre todo práctico. Yo soy de esas que lo tiene todo pero que también tiene la soledad más profunda que se puede tener. te sigo leyendo y apuesto por tí.