Psicofarmacos y la "ilusión de no ser"


Este es un breve extracto del libro "Psicofármacos y salud mental." Me ha interesado particularmente la visión que expresa acerca del lugar que se le otorga en nuestra sociedad actual a los medicamentos psicofármacos, lugar que en muchas ocasiones, aunque obviamente no en todas, genera un olvido momentáneo del "Sí Mismo" en la persona que los toma y del verdadero conflicto interno que origina el malestar. Pretendiendo, que al tomar un analgésico para una gran herida abierta, generase la desaparición de la misma. Solamente si se pretende aliviar el sufrimiento como ayuda, para que desde ese alivio se pueda conquistar la verdadera sanación, tendría sentido la incorporación de los psicofármacos al tratamiento de cura.

Por Emiliano Galende Fragmento del libro Psicofármacos y salud mental. La ilusión de no ser, de reciente aparición (Lugar Editorial).

El autor observa cómo "la ansiedad, la tristeza, la imposibilidad de conciliar el sueño, la inquietud de los niños, las dudas que afectan a mujeres y hombres actuales, son tratadas como enfermedades".

Los problemas de la salud mental se han expandido, su complejidad se ha hecho evidente por sí misma. De lo que se trata hoy va más allá del asilo, las cadenas, el encierro, el adoctrinamiento simbólico por la institución de la psiquiatría. El encierro, la contención y el disciplinamiento mismo pueden dejar de ser necesarios si la ideología psiquiátrica positivista logra imponerse definiendo la condición de "paciente" como ajena al dominio de la experiencia humana con sentido. Si la ansiedad, la tristeza profunda, la imposibilidad de conciliar el sueño, la inquietud y desatención de los niños, las obsesiones y las dudas que afectan a mujeres y hombres de nuestro tiempo son aceptadas como enfermedades y pasibles de su tratamiento por medios técnicos artificiales, esta psiquiatría positivista habrá finalmente consumado sus objetivos, ahora por medios menos violentos con los que persiguió este mismo objetivo en el siglo XIX y en los manicomios actuales. Si se logra definir que estas emociones y sentimientos humanos son "procesos patológicos", no importa tanto si se lo atribuye al cerebro, a lo medioambiental o a la sociedad, nadie podrá en su sano juicio pedirle a la gente común que no trate de librarse de él por medio de algún remedio.

D. Ingleby señala: "La psiquiatría carga sobre sí misma la responsabilidad del dolor y la frustración de las personas; confisca sus problemas, los redefine como 'enfermedades' y (con suerte) extermina los síntomas. Venid a mí, todos los que trabajáis y estáis sobrecargados y yo os daré... olvido. A medida que este aparato se perfeccione, más y más se aleja hacia el futuro el objetivo de una sociedad verdaderamente adecuada para que en ella vivan los seres humanos".


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Ola, Yamila

Outra vez, paréceme moi interesante o teu comentario; de todos os xeitos, eu creo que en calquera movemento hai unha parte aproveitable, quizais non completamente ligada á vontade consciente coa que aparecen na nosa vida fármacos e outros elementos artificiais.
Estou, por suposto, completamente de acordo no exercicio de entrega que nos propoñen para as nosas vidas.
Unha aperta
Carlos

Yamila Yaquino Ouviña dijo...

Hola Carlos,

Nuevamente te agradezco tu interés y participación. También estoy de acuerdo contigo que si hay movimiento, ya hay algo de cambio, aunque éste no sea consciente, como dices.

Un gran abrazo!
Yamila.