Envidiamos (exilios de sí mismo)

Muchas de las emociones y pasiones que sentimos son valoradas a nivel social como "no correctas", es por eso que mostrarlas no está bien visto por nuestro entorno, hacemos caso a esta norma a la consigna externa de no exteriorizarlas, no las expresamos y muchas veces ni siquiera nosotros mismos reconocemos esos sentimientos como propios. Se guarda con tanto celo los sentimientos y emociones "incorrectas" que algunas personas no son capaces de reconocerlas en ellas mismas.
Sentir envidia puede llegar a ser para algunas personas un sentimiento enterrado y vergonzoso para reconocer como propio. Sin embrago la envidia es humana y todos en algún momento u otro la hemos sentido.
Transcribiré un cuento que relata con mucho acierto cuál es la dinámica que se esconde detrás de la envidia o del que envidia, sus consecuencia y el sentimiento real que encierra debajo.

"Erase una vez (es decir hoy) que en un lugar no muy lejano vivía en un palacio hermoso dos hermanas: la mayor se llamaba Envidia, quien era una niña muy hermosa, y Linda la hermana pequeña.
Un día, cuando ambas jugaban en el jardín del palacio, de repente apareció un hada madrina la cual se dirigió a Envidia, le dio un beso lleno de ternura en la mejilla y le dijo:
"Querida Envidia, te vengo a cumplir un deseo. Pídeme lo que quieras. Lo que siempre has anhelado. Pídeme tu sueño más preciado. Pídeme lo que quieras"
En ese momento la hermanita pequeña de Envidia, Linda, al escuchar lo que el hada le dijo a su hermana, se quedó atónita y tocando con sus manitos el vestido mágico y deslumbrante del hada, la jaló hacia ella y le preguntó:
"¿y querida hada a mí no me vas a conceder ningún deseo?"
A lo cual el hada contestó: "No te preocupes Linda, a ti te voy a dar lo doble de lo que pida tu hermana".
Envidia furiosa por lo que aconteció le reclamó con energía y un coraje indescriptible al hada:
"¿Hada pero por qué le vas a dar a mi hermana el DOBLE de lo que yo pida? Es injusto! ¿por qué a ella lo doble que a mí?"
El hada con un tono suave y explicativo le contestó a Envidia:
"Niña hermosa, no tienes nada porque preocuparte, a ti te voy a dar TODO lo que me pidas. Todo lo que QUIERAS. Todo, todo..."
Pero hada, no es justo! ¿por qué a Linda el doble?
El hada volvió a a reiterarle a Envidia:
"Pero Envidia a ti te voy a dar lo que quieras, o que tú quieras. TODO lo que me pidas. No te preocupes por tu hermana, porque tú vas a tener todo. Todo lo que me pidas".
Envidia seguía molesta, de hecho tenía una cara gestual entre odio e impotencia y llena de resentimiento. Envidia finalmente le preguntó al hada:
"¿Hada, entonces seguro le vas a dar a mi hermana lo DOBLE de lo que yo te pida?"
El hada contestó:
"Sí, esa es mi palabra".
Envidia refutó:
"Si a mi hermana le vas a dar lo doble de lo que me vayas a dar, entonces, se lo que quiero: te pido que me saques un ojo"."

Para envidiar hacen falta dos componentes, la comparación y la infravaloración. La comparación es engañosa, porque siempre encontraremos personas que tengan, sepan o hagan cosas mejor que nosotros, como siempre habrá personas que sepan, hagan o tengan menos, es por ello que el punto de comparación no nos otorga una buena base para valorarnos.
La poca valoración y el desprecio hacia Uno Mismo es el pozo donde se cae, junto con la comparación, para gestar la envidiar. Cuando envidiamos lo que estamos haciendo es autocastigarnos al no darnos el sitio y la importancia de lo que ya de por sí Somos o Tenemos. Es por ello que la envidia en sí misma no es buena ni mala, solo indica la falta de una mirada interna de aceptación con uno mismo y así, y por sobre todo, de una mirada Amorosa.

El cuento describe con claridad que la hermana Envidia no valoraba lo que el hada estaba dándole, solo se perdía en lo que su hermana obtendría y que ante ella tendría menos, sin ver que ella tendría todo lo que querría. Estaba olvidándose de sí misma, dejando de verse para solo ver lo que su hermana obtendría, así logra exiliarse de sí misma, perderse del único anclaje que la mantiene en pie y sana: "Ella Misma".
Otro costado de la cara de la envidia es desear que el "otro" no tenga, posea o sea lo que uno tiene o es, ya que la persona con baja autoestima siente el peligro de su existencia ante un "Otro que Vale".
Envidiar no deja de ser más que tener rabia contra uno mismo, este sentimiento no nutre, sí nutre ser amorosos con uno, así también podremos serlo con los demás.
Evitar sentir envidia quizás no se pueda, pero sí es factible quitarle fuerza mostrándola y al mismo tiempo ver qué es lo que estamos despreciando de nosotros mismos. Si somos capaces de detectarlo sabremos que la herida de la envidia se sana con: gestos tiernos, amorosos y de perdón con uno por ejecutar auto desprecio.