las posibilidades de la terapia gestalt



El contacto y sus márgenes (amor y sexualidad)


Dado que voy a ausentarme unos días he decidido publicar un fragmento del libro "El amor, el sexo y la salud del corazón", de Alexander Lowen, como contacto previo con la temática que pretendo desarrollar en una futura entrada.

"Uno de los problemas con que nos encontramos al hablar de amor es que esta palabra describe dos sentimientos distintos, ambos originados en el corazón. Uno es el anhelo de proximidad que surge de la necesidad. El otro es el deseo de cercanía emergido de una plenitud del corazón. En el primer caso, el sentimiento de amor, aunque sea genuino, es infantil. Tiene un tono desesperado, porque su objetivo es atar a la otra persona.
Una vez que se ha creado el apego, la persona dependiente no puede soltarse. Pero esta incapacidad para soltarse también se expresa en la relación sexual, por lo que ésta proporciona poca satisfacción. En cambio el amor que brota de una plenitud de ser es maduro. No ata al amado, sino que lo deja libre.
Entregarse en el amor no es entregarse a otra persona, sino al propio yo, al propio corazón y al propio deseo de amor. Hacer ésto implica todos los sentimientos de la persona. Debe aceptar el miedo al abandono, el dolor a la pérdida, la cólera de la traición.
La naturaleza ha dotado a los seremos humanos de los medios necesarios para reaccionar y responder a las ofensas y a los traumas. Podemos llorar cuando nos hieren, enfadarnos cuando nos traicionan y luchar o huir cuando nos amenazan. Estas respuestas mantienen nuestra integridad de modo que podamos enfrentarnos eficazmente con las vicisitudes de la vida. Sólo cuando están bloqueadas estas respuestas nos hallamos en desventaja."

Mira en el espejo, que es lo que ves?


Limpiar lo que No se Es para llenar ese vacío con la propia mirada. Y todo eso con ternura y amor. Al ver este vídeo no tuve dudas que esta es la esencia de todo proceso terapéutico. Mira este vídeo con el corazón abierto y si no es posible, no importa, quizás al verlo se abra un poquito.

Dedicado especialmente a todos los lectores de este Blog, vuestros comentarios animan y alientan. Muchos veo que sois de ciudades muy lejanas a la mía, y en las palabras tan bonitas que me regalan siento cercanía.


Somos un proyecto de Vida



La vida insiste, la vida puja, a veces no de la forma más deliciosa. Por momentos puja a través de la ansiedad, se muestra en una crisis profunda, en una angustia densa. Otras en la alegría de un paseo compartido, de ver a quien amamos gozar, en sentir el pecho expandido por el amor o el dolor, en la luz y calor del sol inundando el cuerpo en una mañana clara y fresca.
Muchas, muchas son las formas en que la vida puja, de lo que no hay duda es que Somos un Proyecto de vida.


"No somos máquinas
Somos un proyecto de vida, de Dios, del amor de nuestros padres o de la casualidad, como más nos guste. Lo que es innegable es que crecemos y cambiamos, y nuestras experiencias de vida nos achican o nos fortalecen, nos endurecen o nos ablandan.

No somos máquinas
A pesar de los intentos de forzarnos a encajar con un plan exterior, sigue vida una espontaneidad vital que nos sostiene, portamos un mecanismo, pero no somo máquinas.
Desde que nacemos un sentido de ser yo el que soy, empieza a unirnos con nosotros mismos, sentimos el cuerpo y nos damos cuenta de nuestras necesidades; lloramos o nos quejamos si algo nos duele o tenemos hambre, y nos relajamos satisfechos en el paraíso de unión con nuestro cuerpo si está todo bien.
Después de un tiempo, llevados por algo más grande, nos miramos en el espejo y nos reconocemos, volvemos a vernos mañana y seguimos viéndonos, sabiendo que somos los mismo de ayer.

No somos máquinas
La fidelidad a esta verdad nos ayuda a permanecer en el descubrimiento, y sabemos que somo reales cuando nos damos cuenta que podemos cambiar sin ser otro. Esto hace que nuestra vida sea nuestra. Tener esta consciencia nos relaciona con un sentido de pertenencia.
No somos máquinas." *


*Extracto del libro "Un camino real" de Graciela Cohen.